Esta noche te necesito más que ayer.

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lunes, mayo 09, 2011

De salto en salto, de etapa en etapa.

Poco a poco nos vamos haciendo cada vez más grandes, te vas dando cuenta de que dejas atrás tu infancia y que has madurado. Cambias ciertas cosas en tu vida, cada vez tienes más responsabilidades, más deberes y también más derechos. Ahora para ti lo único que importa es salir, ponerte unos tacones y una falda corta y estar todos los saturday's night de fiesta, ir al cine con tus amigos, viajar y así conoces gente nueva; lo que te importa es tener novio, lo que quieres es pasártelo siempre bien y el único modo que conoces para pasarlo es estar siempre de fiesta. Pero también hay deberes a medida que te vas haciendo más mayor; tienes unas ciertas
responsabilidades con tu casa y tu familia, debes estudiar porque te proporciona un futuro y un largo etcétera. Pero a mi la época que más me ha gustado pasar ha sido mi infancia, a la que poco a poco voy dejando atrás pero nunca, nunca, nunca pienso olvidar; ¿sabéis por qué? porque hay momentos en lo que la cosa más fabulosa del mundo era ponerte unos tacones rosa de plástico con tu varita y tu corona a juego y pensar que eras una princesa; ver en la televisión y que tus dibujitos favoritos sean las Totally Spies. Jugar con tus barbies y tener cuantas más mejor era el símbolo más grande de popularidad que a alguien se le pudiese ocurrir y la mayor preocupación que había era que al bajar por el tobogán con la falda se te pudiesen ver las bragas. En aquella época la mayor manifestación de amor era darle un besito muy tímido en la mejilla al chico que te gustaba y a veces ni eso ya que lo único que ocurría es que intercambiabais unas simples miradas y con eso tú ya tenías felicidad para dar y regalar durante días. Pero ahora las cosas han cambiado y todo eso quedó atrás, aunque en la adolescencia todo problema te parezca en fin del mundo tienes unos amigos que están ahí para apoyarte; y la parte que a mi más me gusta de la adolescencia es cuando te enamoras, ese chico que te hace tilín, pero ahora hemos madurado y sabemos sacar nuestras armas para tener una pareja con la que compartir los momentos que posteriormente vengan.
No digo que la adolescencia sea una mala etapa, todas tienen cosas buenas y cosas malas, pero eso no importa ya que se aprende a apreciar lo bueno y dejar de lado lo malo.

domingo, mayo 08, 2011

Pintas de colores mis mañanas sólo tú.

Un niño era completamente dichoso con una simple caja de pinturas de colores. Cada día probaba un color diferente, hacía garabatos que luego mostraba a su orgullosa madre. Se acostaba tarde, hasta que no exprimía toda la pintura en líneas abstractas sobre un papel, no dormía. Y día tras día repetía lo mismo: dibujaba con un único color. Una mañana nada más amanecer, corrió con unas ganas locas hasta su caja de colores; esperando descubrir nuevos mundos con su pintura, pero sólo quedaban dos: una negra y otra rosa. El niño se debatió entre qué pintura escoger, pero se decantó por la rosa.
Al fin y al cabo la vida es del color del que tú quieras pintarla.

La felicidad no es la meta, sino el camino. ♥

Yo soy de las que cuando ven una película triste, lloran; soy de las que recuerdan buenos momentos y de ríen, soy de esas personas que odian su risa a carcajada limpia porque es muy fuerte; de las que hablan sin pensar, que no entienden a la primera, soy de esas personas cabezotas, de las que viven lo bueno y lo malo intensamente, de las que se emocionan por nada, de las que si no fuera porque la cabeza la tienen pegada al cuello, la perderían; soy de esas que aún se sienten culpables aún no siéndolo; soy de esas personas de las que no saben lo que quieren; soy de esas de las que les gusta vivir el día a día sin pensar en el mañana; soy de esas personas de que si alguien está llorando, llora sin motivos; soy de esas personas en las que la puntualidad brilla por su ausencia; soy de las que prefieren escuchar, soy tímida, hablo sin tener nada que decir, soy de las que piensan que no soy negativa sino realista; soy bocazas; me río cuando debo llorar y lloro cuando debo reír; soy de las que tropiezan una y otra vez con la misma piedra, pero acabo aprendiendo la lección; soy de esas personas a las que no les importa torcerse en el camino, soy de las que piensan que la felicidad no es la meta, sino el camino.